Un año compartido, renovado y esperado


La escuela del último bienio nos envolvió no sólo en un torbellino de vivencias desconocidas sino también en la utilización y reconocimiento de expresiones lingüísticas muy poco oídas o escritas en el vocabulario de niños pequeños y adolescentes. Términos tales como “bimodalidad”, “alternancia”, “aislamiento”,”resguardo”, “protocolo” cobraron vida propia en el mundo de las connotaciones, en los recreos, en la comunicación con las familias.


Y luego de un largo compás de espera pudimos materializar la presencia en la escuela. Le dimos fisicalidad y la renombramos: acuñamos el término “presencialidad” y lo resignificamos. La fuerza de los hechos y de la vida, el estudio, los ecos, los ruidos, las sonrisas y las complicidades nos interpelaron como familias, como comunidad, como equipos.


La fuerza de esa presencialidad reafirma el vínculo único e intransferible que construímos en los espacios escolares, tan variados como integrados. Nuevos ámbitos inaugurados en la escuela respaldaron el feliz regreso y la bienvenida a familias que comenzaron a transitarlos y a ser parte.


El mensaje de un año compartido, renovado y tan esperado nos alienta a comprometernos con más energía en el grato desafío de sentar presencia, educando a los hijos de nuestra Kehilá.

 

Dana Epstein

Dirección General

Escuela J. N. Bialik

 

 

Kehila
Un año compartido, renovado y esperado

La escuela del último bienio nos envolvió no sólo en un torbellino de vivencias desconocidas sino también en la utilización y reconocimiento de expresiones lingüísticas muy poco oídas o escritas en el vocabulario de niños pequeños y adolescentes. Términos tales como “bimodalidad”, “alternancia”, “aislamiento”,”resguardo”, “protocolo” cobraron vida propia en el mundo de las connotaciones, en los recreos, en la comunicación con las familias.


Y luego de un largo compás de espera pudimos materializar la presencia en la escuela. Le dimos fisicalidad y la renombramos: acuñamos el término “presencialidad” y lo resignificamos. La fuerza de los hechos y de la vida, el estudio, los ecos, los ruidos, las sonrisas y las complicidades nos interpelaron como familias, como comunidad, como equipos.


La fuerza de esa presencialidad reafirma el vínculo único e intransferible que construímos en los espacios escolares, tan variados como integrados. Nuevos ámbitos inaugurados en la escuela respaldaron el feliz regreso y la bienvenida a familias que comenzaron a transitarlos y a ser parte.


El mensaje de un año compartido, renovado y tan esperado nos alienta a comprometernos con más energía en el grato desafío de sentar presencia, educando a los hijos de nuestra Kehilá.

 

Dana Epstein

Dirección General

Escuela J. N. Bialik

 

 

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