Shnat Hajshará | La experiencia de viajar a Polonia


Nuevo testimonio en recuadro

 

Como parte de la experiencia del programa “Shnat Hajshará” sobre finales del 2022 la kvutzá realizó su Masa LePolin – viaje a Polonia, un fragmento dentro de un viaje que consiste en visitar espacios significativos con la vida de la comunidad judía, en este caso, referidos al Holocausto.
Este viaje histórico y educativo centrado en la Shoá y la resistencia, organizado por Majon de Madrijim (Instituto de líderes juveniles), brinda a los jóvenes la posibilidad de recorrer durante 7 días aquellos lugares de los que siempre escucharon historias y relatos durante el estudio y conocimiento sobre la Shoá.

Semanas previas al viaje, el grupo participó de seminarios de preparación, visitaron el museo Yad Vashem (Museo de la Shoá) en Jerusalem y el moshav Nir Galim fundado por sobrevivientes de Hungría y para concluir, tuvieron la oportunidad de tener una conversación con una sobreviviente de la Shoá.

Como parte de sus vivencias los participantes escribieron sus reflexiones sobre lo vivido y en la línea de promover una recuperación del pasado desde la mirada de las nuevas generaciones, desde Kehilá Rosario, compartimos algunas reflexiones de ex alumnos presentes en esta experiencia.

 

Sobre Majon de Madrijim

El Majon de Madrijim (Instituto de Líderes Juveniles), es el programa de vanguardia en el mundo judío-sionista para el desarrollo de movimientos jóvenes, liderazgo juvenil y empoderamiento de comunidades judías alrededor del mundo.

Desde 1946, el Majon ha tenido en su núcleo la misión de formar madrijim (líderes de la juventud educativa), con un enfoque en Israel y el sionismo, para los movimientos juveniles sionistas y para todo el pueblo judío. En la actualidad, el Majon se gestiona como una asociación entre los Movimientos Juveniles Sionistas, la Agencia Judía para Israel y Keren Kayemet L'Yisrael (JNF).

 

 10.11.2022 - Día 1

Hoy, todos entendimos que a Polonia no venimos de turistas.
A Polonia venimos a mostrar que seguimos acá.
A Polonia venimos a recordar y honrar a los 6 millones de nosotros que murieron.
A Polonia venimos a conocer historias de lucha y resistencia, ya sea armada como espiritual.
A Polonia venimos a cortar con el anonimato, y ponerle nombre a las historias de todos los que cayeron, y todos los que sobrevivieron.
A Polonia venimos a ser judíos libremente, porque en el pasado no pudimos.
A Polonia venimos a conocer la historia de nuestro pueblo y a sacar todos los valores que podamos de esa historia.
A Polonia venimos a cantar el Hatikva alto y con orgullo, en honor a los que lo tuvieron que cantar murmurando y con miedo.
A Polonia venimos a conocer, porque como dijo Primo Levy: “si comprender es imposible, conocer es necesario”.

 

11.11.2022 - Día 2: Por Mateo Biglione (Rosario)

"Hoy estuvimos en la sinagoga de Dambrowa Tarnowska y el bosque de Zwilitowska Gora, donde una vez se arrebataron las vidas de miles. La sensación de no escapatoria que vivieron no es posible de sentir.
Hoy, una vez más, reafirmamos nuestra identidad. La acogemos y la abrazamos.
No me salen las palabras, lo que sentí no lo puedo plasmar, solo vivirlo lo hace real.
Quisieron escondernos y esconder sus actos, pero acá estamos nosotros probando que no pudieron. Aún permanecemos, no estamos acá para mostrar fortaleza, los fuertes fueron ellos. Nosotros nos quedamos con la memoria. La memoria que mantiene vivo al pueblo judío."

 

 13.11.22 - día 4: Por Mia Caplan 

Hoy visitamos Auschwitz I y II (mejor conocido el campo de exterminio Birkenau).
Probablemente haya sido el día que más cerca vamos a estar de ver el mísmisimo lugar en donde la mayoría de los judíos de la Shoá vivieron muchos años la tortura en vida o incluso para muchos de ellos, el camino a la muerte.
“En la guerra, al entrar al campo los separaban en dos filas:estaban los que iban directo a cámaras de gas, los que trabajaban hasta morir de hambre, de frío o los que simplemente formaban una ronda de fusilamientoen manos del ejército nazi. Ni los que estaban en la fila para vivir lo iban a hacer, y muchos ya lo sabían. Con el alma ya vacía y un infierno en su mente seguían trabajando por conseguir la mínima chance de sobrevivir mientras esperaban que su cuerpo haga lo mismo. Muchos llegaron a pensar que buscar la muerte era lo más simple, lo más obvio, lo más rápido para que su sufrimiento se apague.
Cada exposición dentro de las cientos de barracas recicladas que hay al día de hoy contiene toneladas de zapatos, de valijas, de pelo trenzado. No hay que olvidarse que cada pertenencia, cada prenda, cada elemento tenía dueño, tenía nombre y apellido, tenía una historia, una familia detrás, tenía sueños.
Lo que personalmente más me shockeó fue ver libros y libros gigantes con un poco más de 4 millones de nombres de los asesinados en ese entonces. Pero tanto así me duelen los 2 millones de los que no hay registro alguno, no se sabe quiénes son, ya sea porque toda su familia murió y nadie puede contarlo o porque simplemente hay personas que nunca fueron identificadas.
Hoy quiero seguir aprendiendo porque se los debo a esas 6 millones de vidas, a los que sobrevivieron para contarlo, a aquellos de los que no se sabe nada, a los que se involucraron salvando a miles de judíos sin que sea su deber y murieron por hacerlo, a los que lucharon y se aferraron a sus familias, sus janijim y su identidades judías, y por esa razón fueron asesinados, a todos esos y muchos más se los debo.
Ya que comprender es imposible, conocer es necesario. Y yo me comprometo a seguir conociendo y educando con lo que aprendo para toda mi vida, porque gracias a todos ellos hoy puedo vivirla.

 

 Día 4: Por Laylan Dachevsky

No sé bien por dónde empezar. Lloré mucho hoy, lloré por dolor, por impotencia, por asco, por miedo, y por cada una de las personas que conforman ese número tan grande de asesinatos.
No me siento bien. Este nudo en la garganta nunca lo sentí. Me siento débil, cansada, decepcionada y rota. Y no hablo físicamente. No puedo dormirme, las pesadillas me consumen, me duelen los ojos de tanto llorar y no puedo entender cómo la gente que lo hizo posible, sí pudo recostar su cabeza en la almohada y descansar.
De camino a Auschwitz, le dije a varias personas que no estaba preparada mentalmente para esto, pero ¿Quién lo puede estar? ¿En qué cabeza y cuerpo entra tanta maldad?
No sé cómo sentirme. Es egoísta de mi parte hablar del clima en este lugar. Va más allá de mi ropa térmica y mis botas impermeables. No conozco abrigo que pueda calmar el frío que corrió por mi cuerpo con cada testimonio que escuchaba, cada par de zapatos que veía, cada rasguño dejado en las cámaras de gas, cada trenza cortada, cada anteojo arrancado.
No encuentro las palabras. ¿Cuáles pueden realmente explicar lo que fue esto? ¿Cuáles pueden transmitir lo que sentí en esos lugares? ¿Cómo pudo haber pasado?
Quiero gritarle al mundo mis preguntas, y me rompe el alma saber que al final, ninguna respuesta va a ser suficiente. No hay tal respuesta.
Desde que tengo memoria escucho números cuando hablo de la Shoá. No sé cuánto se puede dimensionar cuando hablamos de tanta cantidad. Pero verlo con mis propios ojos, sentirlo, me deja pensando en esos números. Cada número era una vida.
Pensé mucho en mi familia, en mis hermanos, en mis janijim. Encontré nombres de mis familiares en los registros. Abracé a mis amigos intentando dar y recibir apoyo. Aunque repito, ningún acto ni palabra es suficiente.
Eran personas inocentes. Eran niños que arrancaron su vida por el final. Eran almas puras a las que a nadie le importó apagar su luz. Eran seres humanos que simplemente por ser/existir/respirar/ les quitaron sus vidas. De las formas más trágicas que conozco. Y sin piedad, sin corazón.
Hoy, entré a Auschwitz y entré a Birkenau. Con la bandera de Israel colgada en mi espalda, con la jultza de mi tnua puesta, con mi cadenita de maguen David en el cuello. Había una puerta de entrada, y una puerta de salida. Yo sí pude pasar por las dos. Ellos no.
Hoy, quiero gritarle al mundo AM ISRAEL JAI (El pueblo de Israel vive). Por cada uno que no lo pudo gritar, por los que lucharon hasta su último segundo de oxígeno y rogaron vivir, por cada niño asustado en el brazo de su madre, por cada infancia interrumpida, por cada uno cuyo pecado fue existir, por el papá que no volvió a ver a su hijo, por cada alma apagada, por la madre que parió y murió, por la abuela que no podía ni caminar. Grito por mí, por mi familia, por mi tnua, por el Estado de Israel, por el pueblo judío y por cada vida y alma arrebatada.

 

14.11.22 - día 5: Por Iael Abramovich

En la icónica canción que cantamos todos los viernes en shabat hay una frase clave. “Shamor ve Zajor”, traducido sería “cuidar y recordar”.
Creo que esa es nuestra función primero como personas, parte del pueblo judío y también como educadores.
Porque no es suficiente recordar lo que pasó, necesitamos memoria activa, acciones que cuiden de esa memoria y necesitamos movernos.
Creo que todos podemos lograr esto por diferentes medios:
Por las madres y los padres que cuentan estas historias a sus hijos
Por las familias que transmiten emociones de estos años tan terribles
Por la tnua que nos educa sobre la Shoa
Por la masa lePolin
Por ser agentes de cambio que quieran movilizar a las personas
Por las tradiciones que se mantuvieron vivas en todo momento durante la Shoa, porque aunque no había más en qué creer, en quién creer, a quién pedirle piedad, nuestro pueblo dijo el shema Israel. Nuestro pueblo siguió cantando el Leja dodi en silencio, en los ghettos, en los campos, y en el más recóndito lugar donde se escondieron. Mantuvieron la llama viva.
Hoy propongo mantener la llama viva y educar. Una educación humana a humanos. Una educación cargada de valores.
Valores que persistan. Y que en todo momento se cuiden, la memoria, las historias y las millones de almas que hoy no están con nosotros.
Hoy propongo que tengamos más presente el “Leja dodi”, y que implementemos más el “Shamor ve zajor”.

 

16.11.22 - día 7: Por Sebastián Gueiler (Rosario)

"Treblinka. Antes de hablar de este lugar debemos comprender la magnitud de este lugar. Si se dice que Auschwitz-Birkenau es una maquinaria diseñada para el asesinato sistemático, hay que tener en cuenta que Treblinka no se queda para nada atrás. Pero a diferencia del primero, este tiene un condimento especial para mí en lo personal. En este Lager (palabra alemana para referirse a los campos), los judíos del pueblo de mi bisabuela, Miedzyrzec Podlaski, fueron asesinados, entre los cuales se encontraba parte de mi familia. Hoy, donde hace unos ochenta años se encontraba un lugar destinado a asesinar a la mayor cantidad de judíos posible, se levanta un monumento construido sobre la tierra arrasada que dejaron atrás los alemanes al momento de la clausura del Lager. Este lugar, salido del mismísimo infierno, viene a demostrarnos, una vez más, de lo que es capaz el ser humano cuando dedica toda su inteligencia y su fuerza a las causas más nefastas y aberrantes. Cualquier persona que visita Treblinka, sale de allí con un poco menos de fe en la humanidad, y con justa razón.
La rebelión, el levantamiento, la resistencia, la batalla. ¿Por qué? ¿Era necesario? Jóvenes judíos combatiendo contra el ejercicio más poderoso del mundo para no ser llevados "como ovejas al matadero", porque "en un mundo que los condenó a muerte, ellos decidieron cómo morir", eso significa, morir con dignidad, y nunca de rodillas ante el enemigo. ¿Eran guerrilleros? Es una falta de respeto usar una palabra tan banal para describirlos. No eran guerrilleros. Eran Mordejai Anilevich, Marek Edelman, Antek Zukerman, Pavel Frenkel, Tzivia Lubotkin, Frumka Plotnitka. Jóvenes de derecha y de izquierda, sionistas y no-sionistas, más seculares y más ortodoxos; pero al final, todos eran jóvenes judíos luchando por una misma causa, su vida y su derecho a morir con dignidad, y no por meras cuestiones ideológicas y de ego. ¿Y qué es tal cosa como "morir con dignidad"? Muchos dirán que no existe tal cosa como morir con dignidad, y yo les digo que no pueden estar más equivocados. Es demasiado fácil decir eso desde la comodidad en la que vivimos hoy. Lo único que podemos decir de ellos es que fueron héroes. Héroes por plantar cara en los momentos más duros, no solo por ellos, sino que también por los que no pudieron y fueron asesinados brutalmente, héroes por liderar, héroes por poner el honor y la dignidad (suyos y de nuestro pueblo) por sobre todo, por luchar "por tres renglones en los libros de historia", héroes por resistir."

 

 

Kehila
Shnat Hajshará | La experiencia de viajar a Polonia

Nuevo testimonio en recuadro

 

Como parte de la experiencia del programa “Shnat Hajshará” sobre finales del 2022 la kvutzá realizó su Masa LePolin – viaje a Polonia, un fragmento dentro de un viaje que consiste en visitar espacios significativos con la vida de la comunidad judía, en este caso, referidos al Holocausto.
Este viaje histórico y educativo centrado en la Shoá y la resistencia, organizado por Majon de Madrijim (Instituto de líderes juveniles), brinda a los jóvenes la posibilidad de recorrer durante 7 días aquellos lugares de los que siempre escucharon historias y relatos durante el estudio y conocimiento sobre la Shoá.

Semanas previas al viaje, el grupo participó de seminarios de preparación, visitaron el museo Yad Vashem (Museo de la Shoá) en Jerusalem y el moshav Nir Galim fundado por sobrevivientes de Hungría y para concluir, tuvieron la oportunidad de tener una conversación con una sobreviviente de la Shoá.

Como parte de sus vivencias los participantes escribieron sus reflexiones sobre lo vivido y en la línea de promover una recuperación del pasado desde la mirada de las nuevas generaciones, desde Kehilá Rosario, compartimos algunas reflexiones de ex alumnos presentes en esta experiencia.

 

Sobre Majon de Madrijim

El Majon de Madrijim (Instituto de Líderes Juveniles), es el programa de vanguardia en el mundo judío-sionista para el desarrollo de movimientos jóvenes, liderazgo juvenil y empoderamiento de comunidades judías alrededor del mundo.

Desde 1946, el Majon ha tenido en su núcleo la misión de formar madrijim (líderes de la juventud educativa), con un enfoque en Israel y el sionismo, para los movimientos juveniles sionistas y para todo el pueblo judío. En la actualidad, el Majon se gestiona como una asociación entre los Movimientos Juveniles Sionistas, la Agencia Judía para Israel y Keren Kayemet L'Yisrael (JNF).

 

 10.11.2022 - Día 1

Hoy, todos entendimos que a Polonia no venimos de turistas.
A Polonia venimos a mostrar que seguimos acá.
A Polonia venimos a recordar y honrar a los 6 millones de nosotros que murieron.
A Polonia venimos a conocer historias de lucha y resistencia, ya sea armada como espiritual.
A Polonia venimos a cortar con el anonimato, y ponerle nombre a las historias de todos los que cayeron, y todos los que sobrevivieron.
A Polonia venimos a ser judíos libremente, porque en el pasado no pudimos.
A Polonia venimos a conocer la historia de nuestro pueblo y a sacar todos los valores que podamos de esa historia.
A Polonia venimos a cantar el Hatikva alto y con orgullo, en honor a los que lo tuvieron que cantar murmurando y con miedo.
A Polonia venimos a conocer, porque como dijo Primo Levy: “si comprender es imposible, conocer es necesario”.

 

11.11.2022 - Día 2: Por Mateo Biglione (Rosario)

"Hoy estuvimos en la sinagoga de Dambrowa Tarnowska y el bosque de Zwilitowska Gora, donde una vez se arrebataron las vidas de miles. La sensación de no escapatoria que vivieron no es posible de sentir.
Hoy, una vez más, reafirmamos nuestra identidad. La acogemos y la abrazamos.
No me salen las palabras, lo que sentí no lo puedo plasmar, solo vivirlo lo hace real.
Quisieron escondernos y esconder sus actos, pero acá estamos nosotros probando que no pudieron. Aún permanecemos, no estamos acá para mostrar fortaleza, los fuertes fueron ellos. Nosotros nos quedamos con la memoria. La memoria que mantiene vivo al pueblo judío."

 

 13.11.22 - día 4: Por Mia Caplan 

Hoy visitamos Auschwitz I y II (mejor conocido el campo de exterminio Birkenau).
Probablemente haya sido el día que más cerca vamos a estar de ver el mísmisimo lugar en donde la mayoría de los judíos de la Shoá vivieron muchos años la tortura en vida o incluso para muchos de ellos, el camino a la muerte.
“En la guerra, al entrar al campo los separaban en dos filas:estaban los que iban directo a cámaras de gas, los que trabajaban hasta morir de hambre, de frío o los que simplemente formaban una ronda de fusilamientoen manos del ejército nazi. Ni los que estaban en la fila para vivir lo iban a hacer, y muchos ya lo sabían. Con el alma ya vacía y un infierno en su mente seguían trabajando por conseguir la mínima chance de sobrevivir mientras esperaban que su cuerpo haga lo mismo. Muchos llegaron a pensar que buscar la muerte era lo más simple, lo más obvio, lo más rápido para que su sufrimiento se apague.
Cada exposición dentro de las cientos de barracas recicladas que hay al día de hoy contiene toneladas de zapatos, de valijas, de pelo trenzado. No hay que olvidarse que cada pertenencia, cada prenda, cada elemento tenía dueño, tenía nombre y apellido, tenía una historia, una familia detrás, tenía sueños.
Lo que personalmente más me shockeó fue ver libros y libros gigantes con un poco más de 4 millones de nombres de los asesinados en ese entonces. Pero tanto así me duelen los 2 millones de los que no hay registro alguno, no se sabe quiénes son, ya sea porque toda su familia murió y nadie puede contarlo o porque simplemente hay personas que nunca fueron identificadas.
Hoy quiero seguir aprendiendo porque se los debo a esas 6 millones de vidas, a los que sobrevivieron para contarlo, a aquellos de los que no se sabe nada, a los que se involucraron salvando a miles de judíos sin que sea su deber y murieron por hacerlo, a los que lucharon y se aferraron a sus familias, sus janijim y su identidades judías, y por esa razón fueron asesinados, a todos esos y muchos más se los debo.
Ya que comprender es imposible, conocer es necesario. Y yo me comprometo a seguir conociendo y educando con lo que aprendo para toda mi vida, porque gracias a todos ellos hoy puedo vivirla.

 

 Día 4: Por Laylan Dachevsky

No sé bien por dónde empezar. Lloré mucho hoy, lloré por dolor, por impotencia, por asco, por miedo, y por cada una de las personas que conforman ese número tan grande de asesinatos.
No me siento bien. Este nudo en la garganta nunca lo sentí. Me siento débil, cansada, decepcionada y rota. Y no hablo físicamente. No puedo dormirme, las pesadillas me consumen, me duelen los ojos de tanto llorar y no puedo entender cómo la gente que lo hizo posible, sí pudo recostar su cabeza en la almohada y descansar.
De camino a Auschwitz, le dije a varias personas que no estaba preparada mentalmente para esto, pero ¿Quién lo puede estar? ¿En qué cabeza y cuerpo entra tanta maldad?
No sé cómo sentirme. Es egoísta de mi parte hablar del clima en este lugar. Va más allá de mi ropa térmica y mis botas impermeables. No conozco abrigo que pueda calmar el frío que corrió por mi cuerpo con cada testimonio que escuchaba, cada par de zapatos que veía, cada rasguño dejado en las cámaras de gas, cada trenza cortada, cada anteojo arrancado.
No encuentro las palabras. ¿Cuáles pueden realmente explicar lo que fue esto? ¿Cuáles pueden transmitir lo que sentí en esos lugares? ¿Cómo pudo haber pasado?
Quiero gritarle al mundo mis preguntas, y me rompe el alma saber que al final, ninguna respuesta va a ser suficiente. No hay tal respuesta.
Desde que tengo memoria escucho números cuando hablo de la Shoá. No sé cuánto se puede dimensionar cuando hablamos de tanta cantidad. Pero verlo con mis propios ojos, sentirlo, me deja pensando en esos números. Cada número era una vida.
Pensé mucho en mi familia, en mis hermanos, en mis janijim. Encontré nombres de mis familiares en los registros. Abracé a mis amigos intentando dar y recibir apoyo. Aunque repito, ningún acto ni palabra es suficiente.
Eran personas inocentes. Eran niños que arrancaron su vida por el final. Eran almas puras a las que a nadie le importó apagar su luz. Eran seres humanos que simplemente por ser/existir/respirar/ les quitaron sus vidas. De las formas más trágicas que conozco. Y sin piedad, sin corazón.
Hoy, entré a Auschwitz y entré a Birkenau. Con la bandera de Israel colgada en mi espalda, con la jultza de mi tnua puesta, con mi cadenita de maguen David en el cuello. Había una puerta de entrada, y una puerta de salida. Yo sí pude pasar por las dos. Ellos no.
Hoy, quiero gritarle al mundo AM ISRAEL JAI (El pueblo de Israel vive). Por cada uno que no lo pudo gritar, por los que lucharon hasta su último segundo de oxígeno y rogaron vivir, por cada niño asustado en el brazo de su madre, por cada infancia interrumpida, por cada uno cuyo pecado fue existir, por el papá que no volvió a ver a su hijo, por cada alma apagada, por la madre que parió y murió, por la abuela que no podía ni caminar. Grito por mí, por mi familia, por mi tnua, por el Estado de Israel, por el pueblo judío y por cada vida y alma arrebatada.

 

14.11.22 - día 5: Por Iael Abramovich

En la icónica canción que cantamos todos los viernes en shabat hay una frase clave. “Shamor ve Zajor”, traducido sería “cuidar y recordar”.
Creo que esa es nuestra función primero como personas, parte del pueblo judío y también como educadores.
Porque no es suficiente recordar lo que pasó, necesitamos memoria activa, acciones que cuiden de esa memoria y necesitamos movernos.
Creo que todos podemos lograr esto por diferentes medios:
Por las madres y los padres que cuentan estas historias a sus hijos
Por las familias que transmiten emociones de estos años tan terribles
Por la tnua que nos educa sobre la Shoa
Por la masa lePolin
Por ser agentes de cambio que quieran movilizar a las personas
Por las tradiciones que se mantuvieron vivas en todo momento durante la Shoa, porque aunque no había más en qué creer, en quién creer, a quién pedirle piedad, nuestro pueblo dijo el shema Israel. Nuestro pueblo siguió cantando el Leja dodi en silencio, en los ghettos, en los campos, y en el más recóndito lugar donde se escondieron. Mantuvieron la llama viva.
Hoy propongo mantener la llama viva y educar. Una educación humana a humanos. Una educación cargada de valores.
Valores que persistan. Y que en todo momento se cuiden, la memoria, las historias y las millones de almas que hoy no están con nosotros.
Hoy propongo que tengamos más presente el “Leja dodi”, y que implementemos más el “Shamor ve zajor”.

 

16.11.22 - día 7: Por Sebastián Gueiler (Rosario)

"Treblinka. Antes de hablar de este lugar debemos comprender la magnitud de este lugar. Si se dice que Auschwitz-Birkenau es una maquinaria diseñada para el asesinato sistemático, hay que tener en cuenta que Treblinka no se queda para nada atrás. Pero a diferencia del primero, este tiene un condimento especial para mí en lo personal. En este Lager (palabra alemana para referirse a los campos), los judíos del pueblo de mi bisabuela, Miedzyrzec Podlaski, fueron asesinados, entre los cuales se encontraba parte de mi familia. Hoy, donde hace unos ochenta años se encontraba un lugar destinado a asesinar a la mayor cantidad de judíos posible, se levanta un monumento construido sobre la tierra arrasada que dejaron atrás los alemanes al momento de la clausura del Lager. Este lugar, salido del mismísimo infierno, viene a demostrarnos, una vez más, de lo que es capaz el ser humano cuando dedica toda su inteligencia y su fuerza a las causas más nefastas y aberrantes. Cualquier persona que visita Treblinka, sale de allí con un poco menos de fe en la humanidad, y con justa razón.
La rebelión, el levantamiento, la resistencia, la batalla. ¿Por qué? ¿Era necesario? Jóvenes judíos combatiendo contra el ejercicio más poderoso del mundo para no ser llevados "como ovejas al matadero", porque "en un mundo que los condenó a muerte, ellos decidieron cómo morir", eso significa, morir con dignidad, y nunca de rodillas ante el enemigo. ¿Eran guerrilleros? Es una falta de respeto usar una palabra tan banal para describirlos. No eran guerrilleros. Eran Mordejai Anilevich, Marek Edelman, Antek Zukerman, Pavel Frenkel, Tzivia Lubotkin, Frumka Plotnitka. Jóvenes de derecha y de izquierda, sionistas y no-sionistas, más seculares y más ortodoxos; pero al final, todos eran jóvenes judíos luchando por una misma causa, su vida y su derecho a morir con dignidad, y no por meras cuestiones ideológicas y de ego. ¿Y qué es tal cosa como "morir con dignidad"? Muchos dirán que no existe tal cosa como morir con dignidad, y yo les digo que no pueden estar más equivocados. Es demasiado fácil decir eso desde la comodidad en la que vivimos hoy. Lo único que podemos decir de ellos es que fueron héroes. Héroes por plantar cara en los momentos más duros, no solo por ellos, sino que también por los que no pudieron y fueron asesinados brutalmente, héroes por liderar, héroes por poner el honor y la dignidad (suyos y de nuestro pueblo) por sobre todo, por luchar "por tres renglones en los libros de historia", héroes por resistir."

 

 

Shnat Hajshará | La experiencia de viajar a Polonia
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